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Historia del Samoyedo

Historia del Samoyedo


SamoyedoEl enorme trabajo de investigación de Richard y Alice Feinnes acerca de los antepasados de los perros de pura raza es considerado por muchos historiadores caninos como uno de los más extensos y precisos de los que se dispone. Juntos, este equipo formado por marido y mujer, escribió The Natural History of Dogs, que clasifica a todos los perros como descendientes de uno de los cuatro grupos principales o de una combinación: el grupo de los lebreles, el de los molosos, el de los dingos y el grupo nórdico o ártico. Estas cuatro categorías se remontan directamente a ramas distintas de la familia de los lobos.

El grupo de especial interés para los aficionados al Samoyedo es el nórdico o ártico, que desciende directamente del robusto lobo norteño (Canis lupus). En este grupo se encuentran el Alaskan Malamute, el Chow Chow, el Pastor Alemán, el pequeño Welsh Corgi Pembroke y los perros tipo Spitz, además del Samoyedo.

El grupo nórdico, al igual que sus antepasados, conservó las características que les protegían del duro entorno de los países del norte de Europa. El pelaje resistente a la intemperie era ideal para protegerles de la nieve y del frío. Tenían una capa externa larga y áspera que repelía el agua y la nieve y una subcapa densa que les aislaba de las gélidas temperaturas. Este pelaje era especialmente abundante en torno al cuello y el tórax, ofreciendo así una doble protección a los órganos vitales. La cola, con abundante pelo, podía cubrir y proteger la trufa y la boca si el animal se veía forzado a dormir en la nieve. Las orejas pequeñas y tiesas no eran tan susceptibles a la congelación como las orejas largas y péndulas de otras razas. El hocico era lo suficientemente largo como para calentar el aire frío antes de que éste llegara a los pulmones. La longitud de las extremidades era suficiente para mantener el tórax y el abdomen apartados de la nieve. La cola era portada horizontal o por encima del dorso y no iba arrastrándose por la nieve. Se han encontrado restos óseos de estos antiguos descendientes del lobo en el norte y centro de Europa, en el norte de Asia y en las regiones árticas de Norteamérica. Este grupo es el antecesor de lo que conocemos también con el nombre de razas árticas.

El grupo ártico puede dividirse en cuatro categorías: los perros de caza (ejemplos: el Elkhound Noruego, el Chow Chow y el Perro de Osos de Carelia), los perros de tiro (Alaskan Malamute, Siberian Husky), los perros pastores (Samoyedo, Lapphunds sueco y finlandés) y los perros de compañía (que incluiría a la mayoría de los perros de tipo Spitz: Spitz Alemán, Shiba Inu y Volpino).

Puede que hubiera cruces entre los cuatro grupos principales. Por supuesto, las habilidades características de uno de los grupos también pudieron estar presentes en los otros. De hecho, algunos historiadores creen que muchas de las razas norteñas o árticas que conservan unas ciertas aptitudes para la caza deben estas habilidades a su herencia asiática proveniente del Dingo, que se encuentra ausente en otras razas cuyos antepasados no se vieron expuestos a estos cruces. También se cree que el cruce con los Dingos proporcionó a algunas de las razas norteñas un temperamento y un comportamiento más refinado. El Samoyedo se encuentra, claramente, en el grupo de razas norteñas.

Perro de la tundra

El Samoyedo fue desarrollado, durante el reinado de los zares rusos, por parte de las antiguas tribus samoyedas que habitaron las tundras que se extienden desde la zona centro-norte de Siberia hasta el norte de Europa. Este pueblo tiene el mérito de haber dado lugar a unos perros que no sólo eran superiores tirando de los trineos, sino que eran ayudantes completos para el hombre.

La constitución increíblemente robusta de este grupo de perros fue heredada de su antepasado, el lobo norteño. La robustez hizo que estos perros fueran tan apreciados como las razas que eran utilizadas como animales de tiro, aunque los perros de las tribus de los samoyedos tenían también otra clara ventaja. A través de la selección, obtuvieron esta raza canina, plurivalente, que les servía como perro pastor, cazador, guardián y compañero. Como perro guardián y de compañía, se permitía al afable Samoyedo vivir en el interior del hogar de sus propietarios. Esta raza vivía de forma muy íntima con su gente y por ello se cree que el Samoyedo actual se lleva tan bien con las personas y vive feliz tanto dentro como fuera de casa.

La inaccesibilidad de las regiones que ocuparon las tribus samoyedas dieron lugar a que sus perros fueran considerados como una de las razas más antiguas y puras conocidas por el hombre. La expresión «más pura» hace referencia a la creencia de que una vez la raza se asentó, no fue cruzada con otras ni se llevaron a cabo cruces retrógrados con sus antepasados los lobos.Samoyedo

Debido a sus orígenes septentrionales y las muchas características que definen esta herencia, los Samoyedos son erróneamente clasificados como si se trataran, sencillamente, de otra raza de perros de trineo, cuando más bien se trata de todo lo contrario. La histórica versatilidad de esta raza no sólo está documentada por los historiadores y los aficionados a los perros de trineo, sino que se ve confirmada por importantes autoridades dentro del mundo de esta raza como Mrs. Ivy Kilburn Morris (antes Ivy Kilburn-Scott). La difunta Mrs. Kilburn Morris era hija de Ernest Kilburn-Scott, que fue el primer importador de Samoyedos a Inglaterra y el autor del primer estándar para esta raza.

Mrs. Morris vivió sus últimos años en Durban (Suráfrica) y fue allí donde, en 1984, tuve el privilegio de conocerla. Habló larga y elocuentemente de la historia y las cualidades de los perros que su padre llevó a Inglaterra.

«Algunos eran prácticamente marrones cuando llegaron», decía, «en parte porque eran de un color marrón pálido-crema y en parte porque nunca habían visto un baño con jabón. Los perros eran muy útiles en Arjánguelsk (Rusia), donde mi padre consiguió su primer ejemplar, pero quiero hacer constar, con énfasis, que el Samoyedo no es únicamente un perro de uno. Cualquier raza podría tirar de un trineo». Continuó diciendo que no era correcto hablar de esta raza como si «sólo hiciera una cosa», aunque, si fuera necesario decirlo, «deberían ser clasificados como perros pastores».

La raza fue reconocida por primera vez en Occidente cuando Fridtjof Nansen, explorador noruego, confió en grupos de Samoyedos durante su expedición de 1894 al Polo Norte. Los estupendos informes y recomendaciones de Nansen hicieron que otros exploradores tuvieran en cuenta a estos perros. Los exploradores del Ártico, imitando a Nansen, utilizaron Samoyedos con distintos grados de éxito. De todas formas, cuando los perros no conseguían los objetivos fijados, el fracaso solía ser debido más a los errores humanos que a la incapacidad de los animales.

El Samoyedo en Inglaterra

El primer Samoyedo exportado a Inglaterra como perro fundador de un programa de cría fue Sabarka (que significa «el gordo»), un macho de color marrón con el pecho y los pies blancos. Sabarka fue adquirido en 1889 en Arjánguelsk (Rusia) por Ernest Kilburn- Scott como regalo para su mujer. El color de esta raza variaba de una tribu a otra, pero fueron los hermosos perros de color blanco vistos en sus expediciones los que cautivaron a Kilburn- Scott. Poco después, su familia importó a Withey Petchora una hembra de color crema. Estos dos ejemplares importados fueron cruzados y su descendencia tuvo como propietarios a otros aficionados que dieron su apoyo a estos hermosos perros árticos.

Uno de los cachorros de Sabarka y Petchora era una hembra llamada Neva, propiedad de Lady Sitwell, que había quedado encantada con esta raza. Lady Sitwell importó a un macho completamente blanco de Rusia y le llamó Musti. Musti fue cruzado con la madre de Neva, Petchora, y este cruce dio lugar a una camada de cachorros completamente blancos entre los que se encontraba un hermoso perro al que se llamó Nansen. Nansen se convirtió en un apreciado ganador en las exposiciones de belleza y muchas de sus camadas consiguieron grandes éxitos en los certámenes de belleza y como animales reproductores.

Uno de los Samoyedos más influyentes de los Kilburn-Scott no fue hallado ni en Siberia ni en el círculo polar ártico, sino en el zoo de Sydney (Australia). Se trataba del perro llamado Antarctic Buck. Descendía de los perros de expediciones al Ártico muy anteriores llevadas a cabo por los exploradores Carsten E. Borchgrevink y Sir Ernest Shackleton.

El cariño de Lady Sitwell hacia esta raza hizo que otros se fijaran en estos perros blancos y durante las siguientes décadas el número de importaciones y de perros criados en casa aumentó. No hay duda de que el regalo de un ejemplar importado llamado Jacko a la reina Alejandra ayudó a reavivar el interés entre la alta sociedad. Kilburn-Scott le dio a la raza el nombre de Samoyedo en 1892.

SamoyedoLa raza fue expuesta por primera vez en el certamen canino de belleza de Leeds celebrado en 1893, bajo la categoría de Perros Extranjeros, con el nombre de «Perros de Trineo de Samozia». No fue hasta 1901 cuando el Kennel Club de Inglaterra concedió a la raza todos los privilegios que conllevaba su inscripción en el libro de orígenes genealógicos. Su reconocimiento total llegó en 1909. Ese mismo año, se aprobó de forma oficial el nombre que los Kilburn-Scott habían dado a estos perros: Samoyedo. Se aprobó también el estándar oficial de esta raza, que había sido redactado por esta misma familia.

En 1912, Miss J. V. Thomson-Glover adquirió su primer Samoyedo de manos de los Kilburn-Scott. El perro recibió el nombre de Snow Cloud. Miss Thomson-Glover se convirtió en una gran defensora de todo lo que resultaba importante para el tipo y el carácter de la raza. Se dice que la típica expresión sonriente del Samoyedo era una característica que admiraba particularmente y que se trata de un rasgo que forma parte importante de la esencia de esta raza gracias a sus esfuerzos.

El Samoyede Club fue fundado ese mismo año, pero sólo estaba abierto a propietarios varones. Bajo el liderazgo de Miss Thomson-Glover, las mujeres fundaron su propia sociedad tres años más tarde y estos dos clubes operaron por separado hasta 1920, cuando se unieron para formar la Samoyed Association of Great Britain. El comandante Frederick Jackson fue el presidente de esta sociedad canina hasta su muerte, en 1938.

El Samoyedo va a los EE. UU.

En 1902, Mercy d’Argenteau, princesa de Montyglyon, condesa belga y princesa hereditaria del Sacro Imperio Romano, viajó hasta San Petersburgo. Mientras estuvo allí, la princesa, ardiente aficionada canina, asistió a una exposición canina de belleza donde pudo ver a un gran Samoyedo blanco, campeón ruso, llamado Moustan, y quedó prendada de él. Este ejemplar había sido inscrito en el certamen por su propietario, el gran duque Miguel, hermano del zar Nicolás II. Siguiendo la tradición de la monarquía rusa, el duque Miguel regaló el perro a la princesa. Esto encendió su interés por esta raza de tal forma que en 1904, cuando emigró a los Estados unidos, iba acompañada no sólo por Moustan sino también por otros tres Samoyedos. Moustan fue presentado en muchos certámenes de belleza y en 1906 se convirtió en el primer ejemplar de su raza en ser inscrito en el libro de orígenes genealógicos del American Kennel Club.

Sin duda, la Primera Guerra Mundial tuvo un gran impacto negativo sobre el Samoyedo a ambos lados del Atlántico. De todas formas, cuando volvió la paz hubo un claro resurgir en cuanto al interés por esta raza tanto en Inglaterra como en los EE.UU. Se continuaron exportando perros de calidad a los EE.UU. y la raza atrajo a más y más aficionados importantes en el Reino Unido.

Hay un animal importado que es tenido, en concreto, como la piedra angular en el desarrollo de esa raza en los EE.UU. Mr. y Mrs. Alfred H. Seely, de Nueva York, adquirieron e importaron a Barin, hijo de Eng. Ch. Kieff y de la hembra Ivanofva. El perro fue rebautizado como Donerna’s Barin, y el hecho de que fuera descendiente directo de los animales más famosos de las expediciones a Siberia y al Ártico le hizo muy popular como semental en los EE.UU. (Barin tuvo unos 120 hijos e hijas inscritos en el libro de orígenes genealógicos del American Kennel Club).

Mr. Seeley explicaba una interesante historia acerca del uso de los Samoyedos durante una expedición polar que partió de Inglaterra a principios del siglo XX. Decía que algunos miembros de la expedición fueron partidarios (craso error) de cortar las colas a los perros, ya que creían que éstas «frenaban de alguna manera la velocidad de los perros». Desprovistos de la posibilidad de utilizar sus colas para cubrir sus hocicos mientras dormían al raso, todos los perros murieron al poco tiempo debido a una neumonía. Así pues, se vio que las colas actuaban como filtros para calentar el gélido aire antes de que llegara a los pulmones.

En 1923, se fundó el Samoyed Club of America en la ciudad de Nueva York. Se adoptó íntegramente el estándar inglés para esta raza, aunque, de acuerdo con la obra de Robert H. y Dolly Ward, The Complete Samoyed, se añadió la frase «el color negro o las manchas de este color serán motivo de descalificación». Esta organización celebró en Nueva York su primera exposición de belleza como club fundador en 1929 junto con el certamen de belleza canina del Tuxedo Kennel Club. Se inscribieron 40 perros.

A medida que pasaron los años, y durante las décadas 30 y 40, esta raza creció en fuerza y en número de ejemplares tanto en Inglaterra como en los EE.UU., consiguiendo grandes hitos mediante los premios y las victorias en el grupo de trabajo en ambos países. Tras la Segunda Guerra Mundial, el entusiasmo creció y en 1949 la raza obtuvo su pleno reconocimiento en los EE.UU. tras la obtención de su primer premio al Mejor de la Exposición en el certamen de belleza canina del Toledo Kennel Club.

Si deseas saber más sobre el Samoyedo te recomendamos la publicación de la editorial Hispano Europea Samoyedo Serie Excellence:

Samoyedo (Excellence) - Editorial Hispano Europea