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Historia del Chow Chow

Historia del Chow Chow


Chow ChowSon incontables las leyendas que envuelven los orígenes de este hermoso perro de carácter único e irrepetible. Su origen algo nebuloso y su apariencia poco común han propiciado que se le vincule mítica y fantasiosamente con toda clase de animales fuera del mundo canino. Una de las leyendas más frecuentes es la que asegura que el Chow desciende del oso y no del lobo.

No hay nada que demuestre la supuesta relación del Chow con el oso, pero aquellos que lo afirman, citan en su favor muchas características que esta raza comparte únicamente con aquel animal. Los que apoyan esta teoría afirman que el ancestro del Chow es un animal primitivo y salvaje, actualmente extinguido.

Se conoce que todos los otros perros son descendientes de los progenitores del lobo, lo que explica –de acuerdo con los teóricos que favorecen el parentesco del oso con el Chow– por qué la mayoría de los perros, en su primer encuentro con él, alejan la vista o se preparan inmediatamente para un ataque.

Cuando uno se detiene a pensar en la naturaleza independiente del oso, en su lengua azul y su pomposa manera de andar –características también del Chow Chow–, se comprende dónde y cómo surgió esta teoría. También hay que tomar en consideración la gran semejanza del osezno con el Chow. Sólo por esto, ya uno se pregunta si la madre naturaleza no habrá deparado un irónico giro a la evolución de esta raza.

Aunque China siempre ha proclamado que el Chow Chow es una raza canina propia, los documentos históricos chinos encontrados se refieren claramente a este perro como «el extranjero Chow». Este detalle viene en apoyo del resultado de una investigación más científica que revela que el Chow Chow se originó en el Ártico y de ahí emigró hacia China con las tribus bárbaras que frecuentemente la invadieron en el siglo XI a.C.

Estos invasores bárbaros poseían perros de talla formidable que, según se describe, tenían la lengua negra y eran tan fieros que podían derribar hombres como si fueran figuras de paja. Muchas veces, estos perros guerreros recordaban a los leones no sólo por el color, sino también por las características de la cabeza. También tenían largas garras y melenas peludas en forma de collar.

Aunque la larga historia del Chow en China puede recorrerse a través de sus imágenes en bronces y pinturas, una gran parte de la memoria documentada de la raza desapareció en el año 225 a.C. de Cristo cuando, malévolamente, el emperador Chin Shih destruyó casi toda la literatura china. Los archivos que sobrevivieron añaden algunos detalles interesantes a las antiguas descripciones de los perros guerreros.

Estos escritos aseguran que estos perros eran completamente diferentes a los de las otras razas caninas, con sus anchas y grandes cabezas, sus cortos hocicos y pequeños ojos. Se señala que sus labios no estaban sobrepuestos el uno al otro sino que sólo se tocaban entre sí, dándoles una expresión huraña muy particular.

Parece que estos perros guerreros eran extremadamente hostiles hacia los extraños y muy fieles a sus amos. Su naturaleza fiera los convertía en los candidatos ideales para cumplir su función de perros de guerra. En este sentido, es interesante anotar que también demostraron ser excelentes cazadores y perros de rebaño.

Con el paso de los siglos, la naturaleza fiera de la raza se suavizó y se le pudieron asignar tareas de índole más doméstica como perro cazador, de tiro, pastor, guardián de la propiedad y, lamentablemente para él, como comida para la familia.

La palabra vulgar china para designar algo comestible es «chow». Los perros destinados a este propósito eran considerados un fino manjar. De este modo, la carne de perro fue vendida y consumida en China y en Corea hasta 1915 cuando la ley lo prohibió.

La leyenda china nos ofrece razones puramente prácticas para dos de las características más distintivas del Chow: cuanto más rectas fueran las extremidades posteriores, más abundante sería la carne, y cuanto más azul la lengua, más tierna y deliciosa.Chow Chow

El encuentro entre Oriente y Occidente

No hay dudas de que tan pronto como el primer velero británico ancló en un puerto chino, los marinos ingleses debieron quedar fascinados ante la multitud de curiosidades que encontraron en aquel país. Y una de las rarezas que más les llamó la atención fue este perro con apariencia de león o de oso, algo que nunca habían visto antes. No es de extrañar entonces que los marinos ingleses llevaran esta curiosidad canina en sus viajes de regreso a Inglaterra. Los primeros Chows llegaron a Gran Bretaña en 1780.

Se conoce poco acerca del destino de estos primeros exóticos inmigrantes en Inglaterra. No es hasta 1840 cuando se habla en un periódico sobre la presencia de varios Chows en el Parque Zoológico de Londres. Se referían al Chow como «el perro salvaje de China».

En 1880, aparece documentada la exhibición de Chinese Puzzle, una hembra de Chow negra, importada directamente de China. Chinese Puzzle fue exhibida en una exposición canina que se efectuó en el famoso Crystal Palace de Londres. Evidentemente, la apariencia y el porte de Chinese Puzzle atrajo la atención y el gusto de algunas de las damas más elegantes de Londres, incluyendo a la marquesa de Huntley.

Cuando a ésta le ofrecieron un Chow que había traído de China su pariente el conde de Londsdale, no sólo aceptó, sino que pidió al conde que trajera más perros de esta clase en su próximo viaje. A partir de la llegada de los nuevos ejemplares, Lady Huntley empezó a criar Chows y fundó su criadero a partir de un macho importado al que llamó Periodot.

Periodot II, una hija de Periodot que fue criada por la marquesa, fue vendida a Lady Granville Gordon, quien estableció un criadero altamente respetado a partir de la línea de esta hembra. Lady Faudel-Phillips, hija de Lady Gordon, compartía con su madre el interés por el Chow Chow y se convirtió en la criadora más influyente e importante de Inglaterra. Ambas produjeron el primer Chow campeón criado en Inglaterra, cuyo nombre era simplemente Blue Blood.

El Club del Chow Chow fue creado en 1895 y el primer estándar de la raza fue redactado en la primera reunión. La primera exposición monográfica de la raza tuvo lugar en Westminster, ese mismo año. En este sentido, resulta interesante anotar que aquel estándar, con sólo algunos pequeños ajustes, es el mismo que se sigue utilizando hoy, y es el que se ha tomado de base para redactar prácticamente todos los otros estándares que se han confeccionado en el mundo.

Hacia diciembre de 1895, el Club del Chow Chow produjo su primera exposición en la cual se inscribieron no menos de 54 Chows. La impresionante concurrencia de ejemplares dio mucho que hablar en los medios caninos y esto le permitió conquistar una posición respetable entre los reacios criadores de perros, a lo largo de todo el país.

A la muerte de Lady Gordon, su hija Lady Phillips heredó todos los Chows de su madre. Con ellos y con algunos de sus propios perros estableció, en 1919, el legendario criadero Amwell Chow Chow, que se mantuvo activo hasta la muerte de Lady Phillips en 1934.

La raza estaba en manos de ingleses ricos y llenos de títulos y de este modo fue que el Chow Chow floreció. Sus criadores podían sostener enormes criaderos y el personal con el talento necesario para manejarlos. La raza creció en número y en popularidad.

El primer Chow Chow campeón inglés fue un perro importado, Ch. Chow VIII, descrito como un perro de buen tipo aunque algo pobre de capa. Lamentablemente, Chow VIII tenía un temperamento que dejaba mucho que desear. A pesar de que su desagradable temperamento trajo como Chow Chowconsecuencia frecuentes cambios de dueño, ello en nada afectó a su carrera expositiva, que fue bastante espectacular para aquellos tiempos. A despecho de su temperamento, se cree que el estándar inglés de la raza fue escrito tomando a este perro como modelo.

A medida que pasaron los años, estos exóticos y poderosos perros llegaron a ser conocidos no sólo en Europa, sino también en América. En Europa, la posesión de uno de estos comestibles perros salvajes de China llegó a convertirse en un toque de distinción entre las clases adineradas. A pesar de los altos precios que se pagaban por ellos en Europa, la raza no fue realmente aceptada por los criadores serios hasta muchos años después.

En Europa, el Chow Chow se vio forzado a sobrevivir a los devastadores efectos de las dos guerras mundiales. Con esa determinación tan típicamente inglesa, los criadores no sólo ayudaron a la raza a atravesar la más terrible de las épocas, sino que la condujeron a un brillante nivel de calidad muy poco después de la Segunda Guerra Mundial. No cabe ninguna duda de que el Chow Chow debe su destacada posición a nivel mundial no sólo a Inglaterra sino también a los grandes aficionados de aquel país que recibieron al «comestible perro salvaje de China» y lo convirtieron en la adorable y respetada raza que es hoy en día.

El Chow Chow en los Estados Unidos

A medida que el número de Chows fue incrementándose en Gran Bretaña y la raza fue ganando en calidad, surgieron muchos admiradores y seguidores de la misma en los Estados Unidos. El primer Chow exhibido en este país aparece en el catálogo del Westminster Kennel Club en 1890, mientras que el año de 1905 debe ser anotado como el más importante para la historia de la raza en los Estados Unidos, según el famoso criador, juez e historiador del Chow Chow, el Dr. Samuel Draper.

En ese año, la esposa del Charles E. Proctor fundó su criadero Blue Dragon en los Estados Unidos y también importó a Chinese Chum, destinado a convertirse en el primer Chow que fue campeón estadounidense. Los criadores veteranos consideran que Ch. Chinese Chum fue la piedra angular de la raza en los Estados Unidos.

Es un mérito de los criadores y amantes del Chow Chow de todo el mundo que, durante las décadas de 1950 y 1960, se pusiera el mayor énfasis en el temperamento y la imagen de la raza. Todas y cada una de las personas que criaban perros de calidad, tanto por su tipo como por su temperamento tranquilo y confiable, hicieron grandes esfuerzos en este sentido.

En realidad, el Dr. Samuel Draper lideró la cruzada del temperamento y logró modificar efectivamente la reputación que tenía el Chow como raza poco amistosa e incluso desagradable. Los perros criados por el Dr. Draper tenían el temperamento ideal: eran amistosos con la gente, pero además estaban bien construidos, se movían bien y tenían capas de calidad. El Chow Chow de la actualidad ha logrado superar la pésima reputación que tenía en tiempos pasados y se mantiene entre las razas de compañía más fieles y populares. Para aquella persona que se tome el tiempo de entender el carácter del Chow Chow, no puede haber un mejor amigo canino.

Si deseas saber más sobre el Chow Chow te recomendamos la publicación de la editorial Hispano Europea Chow Chow Serie Excellence:

Chow Chow (Excellence) - Editorial Hispano Europea