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Chihuahua

Características del Chihuahua



  • Altura a la cruz: de 16 a 20 cm aproximadamente
  • Peso: entre 1,5 y 3 kg
  • Capa: se admiten todos los colores, a menudo unicolores, desde el blanco o el crema hasta el negro, pasando por el negro y fuego
  • Promedio de vida: doce años
  • Carácter: voluntarioso y afectuoso
  • Relación con los niños: muy buena
  • Relación con otros perros: muy buena
  • Aptitudes: perro de compañía
  • Necesidades del espacio: perfectamente adaptado a la vida en el interior de la vivienda
  • Alimentación del Chihuahua: de 40 a 70 g. diarios de alimento seco completo
  • Arreglo: nulo
  • Coste mantenimiento: reducido

ChihuahuaCada raza canina es única, por eso mi esposo y yo hemos disfrutado de seis razas diferentes a lo largo de más de 40 años de vida activa en el mundo canino. Cuando era niña, mi corazón pertenecía a «Babe», un Springer Spaniel Inglés que me obsequiaron en Navidad y, aunque habría estado igualmente emocionada con un caballo, mi padre fue sabio en la elección. Esta perra nos permitió compartir algo maravilloso en ese momento en que una hija única necesita conocer a su padre.

Mis años de adolescencia junto a una perra Setter Inglés terminaron cuando un coche la atropelló. Parece que fue ayer cuando, llorando desconsoladamente, me arrodillé en medio de aquella concurrida calle. En el momento en que mi madre me la arrancó de los brazos pensé que moriría de tristeza. Cuarenta años después, me aferré a un Akita muy especial, pero ni siquiera mis brazos de persona adulta fueron lo suficientemente fuertes para retenerlo en mi mundo.

¿Por qué nos permitimos ser destruidos emocionalmente una y otra vez? Supongo que es porque invitamos a esos perros a compartir nuestras vidas y porque el breve tiempo que pasamos juntos nos aporta mucho más de lo que se lleva el Creador cuando los llama de regreso. Así que, si su próximo mejor amigo es un compañero de pícara expresión y patitas danzarinas, valore cada gracia, cada momento de alegría que él le brinde y sepa que estará con usted por mucho tiempo.

Nos inclinamos por ciertas razas debido a su talla, su personalidad o su tipo de pelo. También influyen mucho la edad y el estilo de vida que llevamos. Es de esperar que usted esté leyendo este libro porque ha decidido acercarse responsablemente al compromiso que implica la posesión de un perro y que está en sus planes establecer este compromiso a largo plazo. Si se ha decidido por un Chihuahua disfrutará de una larga amistad, porque los perros de esta raza sobrepasan fácilmente los diez años de edad.

No importa cuánto investigue acerca de ella: el enamoramiento puede ocurrir por simple casualidad. Estaba muy lejos de mis planes el tener un Chihuahua, aun a pesar de que el acicalar grandes perros de pelo largo y el trotar todo el tiempo alrededor del mismo ring me habían hecho pensar en la conveniencia de una raza más pequeña. No dejábamos de lanzar pensativas miradas a los perros de menor talla, pero no me sentía realmente atraída por ninguno.

Un día, cuando iba camino del ring, observé un animado grupo de personas y me desvié para averiguar lo que ocurría. Me las arreglé para situarme entre una dama de elevada estatura y una pértiga de muelle (que resultó ser una niñita botando hacia arriba y hacia abajo con entusiasmo incontenido), y pude observar aquello que había logrado atraer a tal multitud. También yo deseaba inclinarme y atraparlos a todos pero, al igual que un niño, sabía que debía comportarme. ¡Eran tan absolutamente preciosos! ¡Criaturas que parecían elfos de peluche y bebés suaves como conejitos, en un caleidoscopio de fabulosos colores!

Fascinada, me di cuenta de que no estaban ladrando. En otro redil, había varios adultos silenciosos que observaban y agitaban sus colas y me pregunté por qué había aceptado yo ese estereotipo que los considera como «ruidosos mordedores de tobillos». En el preciso momento en que estaba reajustando mis impresiones, feroces ladridos irrumpieron de golpe y los adultos adoptaron una clara posición defensiva ante un Wolfhound Irlandés, cuyo dueño había conseguido abrirse paso para contemplar a los cachorros. Los machos se apostaron juntos, con las patas rígidas y el pelo erizado, las colas en alto y temblando, como desafiando al gigantesco intruso a dar un solo paso más. Éste era, en verdad, el equivalente canino de la batalla de los liliputienses, de Jonathan Swift, contra el Brobdingnagian. Las hembras saltaban de un lado a otro ladrando activamente mientras amenazaban con morder los dedos del monstruo. Todo el mundo reía, pero yo reconsideraba lo que creía que sabía acerca de la más pequeña raza de perros.

Cuando finalmente la multitud se disolvió, me quedé hablando con la criadora y resultó cada vez más evidente que aquel fortuito cambio de dirección me había proporcionado una perspectiva completamente nueva. Ella me permitió coger a uno de los cachorros, pero a esas alturas yo ya había encontrado a la raza «más pequeña» que habíamos estado buscando.

Nuestra convivencia con los Chihuahua borró de mi mente muchos prejuicios. Por ejemplo, comúnmente se piensa que los perros de las razas más pequeñas son débiles y enfermizos. Sin embargo, a pesar de que no se les puede permitir que retocen con los perros grandes y que si uno de ellos se nos cae de los brazos puede sufrir un serio daño, los Chihuahua distan mucho de ser perros delicados. Son los mejores guardianes de nuestra propiedad, que también está custodiada por los Akita y Bull Terrier miniatura. Lo mismo dentro de la casa que en su perrera, contigua a nuestra alcoba, los Chihuahua sólo ladran cuando algo está fuera de lugar. En la noche, cuando los Akita ladran, nos damos la vuelta en el lecho y seguimos durmiendo. Se trata posiblemente de un venado o de alguna otra criatura nocturna que ellos frecuentemente ven pasar. Pero si los Chihuahua se les unen en los ladridos, entonces ¡nos levantamos para ver qué ocurre!
Chihuahua
En una de tales ocasiones, la linterna iluminó unos enormes ojos dorados en un claro que se encuentra antes de llegar a los arbustos. Desde el balcón de la alcoba, Bill, mi esposo, disparó al aire. Los ojos parpadearon y los Chihuahua lanzaron un último «¿quién anda por ahí?», y eso fue todo. En otra noche sin luna, ellos nos dieron el alerta a pesar de que los otros perros estaban dormitando tranquilamente. Intrigado, Bill miró desde el interior de la casa y al no ver ni escuchar nada, estaba a punto de regresar al lecho cuando oyó un tintineo metálico y vio las luces de unos faros traseros en el patio de los equipos. Uno de nuestros operarios estaba recogiendo tranquilamente a uno de los maquinistas para responder a una llamada de emergencia. Cuando arrancó el camión para salir, los perros grandes se despertaron y empezaron a ladrar ferozmente, pero para ese entonces los Chihuahua ya se habían calmado. Ellos habían hecho su trabajo y una vez que supieron que Bill estaba al tanto de lo que ocurría, regresaron a su sueño.

Los Chihuahua han sido favorecidos con un sistema inmunológico fuerte, un vigor generalizado y muy pocos defectos de origen genético. Ocurre también que sufren menos que otras razas los efectos de su pequeñez. Tal vez por haber sido diminutos durante tanto tiempo, ¿quién sabe?

Los perros pequeños tienen un metabolismo más elevado y por eso resultan más afectados por las temperaturas extremas, ya sean frías o calientes. Sin embargo, el Chihuahua es marcadamente indiferente a esto. Por ejemplo, nuestra familia canina está compuesta por tres Akita, seis Bull Terrier Miniatura y cuatro Chihuahua. Eso nos brinda la singular oportunidad de observar, dentro de un mismo entorno, a grandes perros de pelaje ártico junto a otros pequeños de pelaje corto, situación que, a menudo, mueve a risa.

Cuando el sol está que arde, los Chihuahua están tendidos bajo sus rayos, los Bull Terrier Miniatura están un rato a la sombra y otro al sol, mientras que los Akita están decididamente descontentos, incluso bajo techo. Invítelos a jugar y verá a los Chihuahua ir de un lado a otro como pequeñas balas, a los Bull Terrier Miniatura correr alegremente tras ellos, mientras que los Akita se niegan a mover un músculo.

Cuando está nevando y hay ventisca, los Chihuahua, satisfechos, se quedan en su lecho, los Bull Terrier Miniatura tiemblan, mientras que los Akita sonríen. Pero, de nuevo, invítelos a retozar un poco en el jardín y verá cómo los Chihuahua y los Akita salen muy animosos a jugar, mientras que los Bull Terrier Miniatura responden cortésmente durante diez minutos antes de escabullirse de nuevo hacia la cama.

El asunto es que, a pesar de su talla y en contradicción directa con nuestra tendencia a consentirlos, los Chihuahua pertenecen a la raza más adaptable que jamás hayamos tenido. Ya sea con lluvia o con sol, con frío o con calor, lo cierto es que sus termostatos trabajan a la perfección. Nada de esto debería sorprendernos, teniendo en cuenta que las temperaturas en el desierto suelen ser extremas: muy calientes durante el día y muy frías –casi heladas– durante la noche.

Una advertencia: el sentido común debe prevalecer. Si se les deja a su propio buen juicio, estos perros no van a viajar en trineo en medio de una ventisca ni se van a ir dando saltos a la playa bajo el sol del mediodía. Cuando los incitemos a participar en actividades temerarias y contrarias a sus instintos, deberemos secar y calentar al que esté mojado o refrescar al que se haya sobrecalentado.

Todos nuestros perros reciben el mismo alimento en cantidad proporcional a su tamaño. A los Chihuahua les damos un poquito más de comida casera, como guisantes, frijoles y frutas. Ellos prefieren una dieta más variada y nosotros se lo consentimos porque son gastrónomos omnívoros que muestran un marcado interés por las comidas frescas en comparación con las secas oenlatadas. Un Chihuahua bien criado comerá cualquier cosa que sea natural, saludable y nutritiva, a diferencia de otras razas, que prefieren el helado de chocolate al pollo crudo ¡o a un grillo!

Un Chihuahua raramente tiembla de miedo o de frío, pero sí lo hace cuando está nervioso o excitado. Usted aprenderá pronto a reconocer las causas que provocan esta reacción. Si él se encuentra incómodo y en una situación extraña, es preferible no adularlo diciéndole: «Todo está bien, mi amor, mamá está aquí y te quiere mucho», sino que lo mejor es reír a fin de demostrarle que no hay por qué preocuparse. Si realmente su seguridad está en juego, entonces sáquelo de allí, pero al mismo tiempo trate de que su actitud parezca casual y no algo así como: «No te preocupes, chiquito, que mamá está aquí para protegerte», porque esto sólo reforzará sus temores.

ChihuahuaEl Chihuahua debe ser intrépido como un terrier. A veces, uno desearía que tuviera un poco más de juicio, como cuando se lanza desde el sofá antes de tener tamaño suficiente para hacer un buen aterrizaje, o como cuando pasa rápidamente ante la cara de un perro grande y agresivo. Préstele un poco de su propio sentido común. No lo deje solo sobre el sofá cuando aún es un cachorro. No le permita nunca acometer a un perro de mayor tamaño. Podría ser fatal.

Cuando está en brazos, puede ser muy agresivo hacia otras personas. Esto puede resultarle muy simpático, ya que después de todo no está sino protegiéndole a usted, que es el gran amor de su vida, así que cuando le corrija esta inaceptable conducta, procure que su «No» no suene como un: «¡Qué bien!».

El Chihuahua es un amigo extraordinariamente leal. Usted es su mundo, no porque él sienta miedo de andar solo por ahí, como les ocurre a otros perros falderos, sino porque es una característica de la raza considerarle a usted como el centro de su universo. ¿Será un rasgo desarrollado por la selección humana a lo largo de siglos? No lo creo. Hay otras razas tan antiguas como el Chihuahua que abandonarían alegremente a sus dueños por ir tras un conejo o por explorar nuevos horizontes. El Chihuahua realmente prefiere la compañía de su amo a la de otros perros. Piense acerca de ello. La mayoría de los perros seguirán jugando entre ellos cuando sus amos los llaman. Su Chihuahua se detendrá en seco, se cerciorará de que en realidad lo está llamando y, si es así, volará a sus brazos. Él prefiere acurrucarse cerca de usted que andar cazando mariposas. Es un perro que necesita que le hablen, que le toquen y que le acaricien, y para el cual, es muy importante la aprobación de su dueño. Sin ser demasiado insistente, empleará los trucos más astutos para llamar su atención. Si no puede dedicarle palabras de mimo, él se echará muy junto a usted y esperará.

Los Chihuahua son muy sociables entre sí y dos o tres machos pueden llevarse bien, aunque tendrá usted que perdonarles sus «marcas» cuando haya una hembra en celo. Las hembras establecen un orden a través de pequeñas rivalidades y a partir de ahí son muy afectuosas las unas con las otras.

A estos perros les encanta dormir bajo cualquier prenda de ropa, una manta o, incluso, acurrucarse bajo las almohadas, porque gustan de sentirse cubiertos por algo. ¿Será éste un instinto conservado de los habitantes de guaridas del desierto? Hay otras razas a quienes les gustan cubrirse, pero ninguna es tan insistente como el Chihuahua.

Otra necesidad altamente desarrollada en esta raza es la búsqueda de la luz solar. Resulta cómico ver cómo el Chihuahua se enrosca en un pequeño círculo de luz, cerca de la ventana, y comprobar su enfado al descubrir, cuando se despierta, que la luz se ha movido y le ha dejado en la sombra.

Resultan ideales para las personas solteras, los ancianos, los discapacitados y los reclusos, ya que no anhelan otra cosa sino estar junto a sus dueños y son especialmente perceptivos a sus estados de ánimo. En cierta ocasión en que, conmovida profundamente por el argumento de una película de televisión, silenciosas lágrimas rodaban por mis mejillas, el beso suave y confortante de uno de mis Chihuahua, dormitando en mi regazo, me trajo de regreso a la realidad. Si usted está leyendo o dormitando, ellos estarán a su lado, muy callados, esperando atentamente. Si usted va de una habitación a la otra, no es necesario que se preocupe por su amiguito. Si no lo puede ver, es porque él está justo junto a su tobillo esperando su próximo movimiento.

De acuerdo con un artículo publicado en la revista Our dogs en 1904, la conocida cantante Rosina Casselli aseguraba que sus Chihuahua mexicanos nunca enfermaron de moquillo. Otros datos, incluyendo los de la señora Dolores González, confirman esta asombrosa verdad. Es de todos conocido que incluso cuando esta enfermedad era común en toda Europa, los dueños de Chihuahua raramente vacunaban a sus perros.

Esto no quiere decir que su perro deba ser privado de las vacunas actuales, tan perfectas; sin embargo, sería bueno que discutiera con su veterinario la posibilidad de establecer un programa de revacunación trienal en lugar de uno anual. Sería prudente considerar la larga vida de esta raza. El sistema inmunológico de un perro con una esperanza de vida de siete años recibirá sólo la mitad de los ataques que recibirá un Chihuahua. Muchos criadores y veterinarios están replanteándose la necesidad de la revacunación anual.

En todos los órdenes, el Chihuahua es un perro de raza asombrosamente fuerte y saludable. En su caso, se han reportado algunos de los problemas que afectan a las razas pequeñas, como el paladar hendido y la hipoglucemia, el primero de los cuales aparece en los cachorros recién nacidos. Otros problemas son la hemofilia A, el glaucoma secundario, fallos en las válvulas coronarias, afecciones pulmonares y la hidrocefalia. Discuta estos asuntos con el criador antes de tomar la decisión definitiva de comprarle un cachorro.

Si deseas saber más sobre el Chihuahua te recomendamos la publicación de la editorial Hispano Europea Chihuahua Serie Excellence:

Chihuahua (Excellence) - Editorial Hispano Europea