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  • #0

    08/02/2010, 00:22

    baudin

    El cuidado de la boca

    Todavía hoy son pocos los propietarios verdaderamente conscientes de la importancia de mantener los dientes y encías de sus perros en perfectas condiciones.
    Y sin embargo casi el 85% de los perros de dos años de edad, padecen algún tipo de problema relacionado con una mala higiene bucal, que a la larga puede llegar a causar otras complicaciones más o menos importantes de salud.

    Por increíble que nos pueda parecer, a la mayoría de nosotros, el mal aliento de los perros nos resulta algo “familiar” y que creemos que es intrínseco al animal. Tanto que pocas veces le prestamos atención... y a casi nadie se le ocurre que el perro pueda tener la necesidad de cepillarse los dientes, como hemos de hacer nosotros mismos a diario.

    En estado salvaje, unos dientes sanos y fuertes, bien desarrollados y perfectamente implantados sobre encías igualmente sanas y fuertes son esenciales para poder capturar a las presas, darles muerte y luego poder ingerirlas. La variedad de alimentos que el perro, en su hábitat natural, consume habitualmente y las distintas consistencias de estos (varios tipos de roedores y otras pequeñas presas, con sus distintos tipos de piel, textura de la carne y de la musculatura y tendones, tamaño de los huesos, etc., junto con bayas y otras frutas frescas, algo de hierba predigerida que encuentran en el estómago de algunas de esas presas, cáscaras de árboles y otros tipos de fibra...), son suficientes para mantener la boca sana y limpia. Aunque no es menos cierto que en ocasiones, al roer grandes huesos se pueden quebrar y partir algunas piezas dentales, especialmente las muelas carniceras o los dientes caninos y que ello casi siempre deriva en una infección dental, ciertamente dolorosa.

    PROBLEMAS DENTALES Y GINGIVALES

    Pero hoy en día, en su actual estado de domesticidad, los perros ya casi nunca disfrutan de la posibilidad de ingerir el tipo de alimento que comieron sus antepasados salvajes. Más bien tienen que contentarse con ingerir alimentos blandos (comida enlatada) que no necesitan masticar, o las croquetas de pienso seco, que tragan casi enteras o solo ligeramente masticadas. Alimentos que son muy cómodos de servir, pero que difieren enormemente de aquellos otros para los que su estructura bucal estaba inicialmente preparada y construida. Y es precisamente por ello por lo que en la actualidad un elevadísimo porcentaje de perros domésticos padecen, cada vez con más precocidad, de problemas dentales y gingivales que, por no ser detectados ni atendidos y solucionados a tiempo, acaban teniendo otra serie de consecuencias para su salud.

    No hemos de olvidar que la boca (dientes, lengua, encías y glándulas salivares) constituye la primera parte del sistema digestivo del perro. Y tampoco podemos menospreciar el hecho de que dientes, lengua y encías tienen mucho que decir, por su aspecto, sobre el estado general del perro.

    Cuando los dientes y las encías no desarrollan plenamente el cometido que les ha sido asignado en el proceso de la digestión, que es el de masticar suficientemente los alimentos que se ingieren, además de que esta resulta más lenta y difícil, ocurre que poco a poco se va depositando entre dientes y sobre las encías la denominada placa dental, que está compuesta fundamentalmente de bacterias (dos tercios de su composición), restos de partículas alimenticias y saliva.

    La sucesiva acumulación de varias capas de placa dental da lugar al denominado sarro dental, que acaba resultando en un proceso de deterioro de las encías que se conoce como gingivitis (inflamación de las encías, que acaban por ulcerarse), y que si no es tratada a tiempo termina por desencadenar una infección de mayor calado que ataca al diente y al hueso y que se conoce como periodontitis (inflamación del periodonto, la membrana que envuelve el diente). Esta tiene como consecuencia el debilitamiento de las encías, que no son entonces capaces de sostener con firmeza las piezas dentales, lo que acaba por causar su pérdida. Y, por si todo esto fuera poco, al estar los dientes inflamados y sueltos y las encías débiles, ulceradas e infectadas, los agentes bacterianos contenidos en el sarro, alcanzan rápidamente el torrente sanguíneo dando lugar a la multiplicación de estas bacterias en otras partes del organismo.

    LO QUE PUEDE Y DEBE EVITARSE

    No estamos pues hablando de un problema menor, sino de algo que puede y debe evitarse, para asegurar así el mayor bienestar del perro.

    En nuestras manos está procurarle al animal una óptima higiene dental, dado que en las actuales circunstancias será muy improbable que pueda instintivamente buscarse la forma de mantener limpia y sana su dentadura.

    Son varias las opciones que se nos ofrecen, si bien es cierto que alguna de ellas presenta un elevado nivel de controversia, todavía hoy, dado que son muchas las personas y los veterinarios que no ven con buenos ojos el que el perro pueda roer huesos, ni siquiera de gran tamaño, dado que cualquier esquirla o trozo que se trague puede causar otros problemas, como por ejemplo obstrucciones intestinales que tantas veces acaban teniendo que ser tratadas mediante cirugía.

    Es por ello por lo que quienes abogan por que el perro tenga la posibilidad de morder huesos de rodilla de vaca (nunca aquellos otros de conejo, liebre, cordero, pollo, pavo u otras aves que se astillan con gran facilidad y presentan un riesgo todavía mayor), admiten que es preferible que estos estén crudos por cuanto son más flexibles y menos susceptibles que partirse, o solo ligeramente cocidos, para evitar la posible transmisión de una Salmonellosis. Y quienes opinan que es esencial que los perros empiecen a familiarizarse con los grandes huesos cuando todavía son cachorros, pues está comprobado que es más fácil que habiendo aprendido de bien pequeños a manejarlos con cuidado, no corran riesgos en otras etapas de su vida, mientras que esos otros a los que se les presenta la oportunidad de roer su primer hueso en la etapa juvenil, adulta o senescente suelen ser los que, por ignorancia, se tragan trozos grandes de los que luego su sistema digestivo no es capaz de librarse adecuadamente.

    Otras posibilidades pasan por el empleo de pasta dental específicamente formulada para los perros y cepillos de dientes también diseñados para este menester, utilizados con una frecuencia semanal; y por el uso de juguetes y mordedores también específicamente concebidos y formulados para evitar la formación de placa dental o desprenderla cuando aún no haya adquirido la suficiente solidez que haga imposible su desprendimiento.

    Cuando nada de todo esto resulta ya efectivo, suele ser necesaria la intervención del Veterinario que practicará una limpieza de boca, muy similar a la que los dentistas nos realizan a nosotros. Y en algunos casos se hace incluso imprescindible sedar al animal y proceder a una limpieza en profundidad, para eliminar el sarro acumulado. Otras veces es incluso necesario intervenir quirúrgicamente sobre la raíz de uno o más dientes fracturados o astillados o a la extracción de ciertas piezas ya muy deterioradas. También es frecuente el empleo de antibióticos específicos para eliminar las infecciones gingivales y las úlceras bucales.

    Finalmente y como dato curioso, cabe mencionar que en los perros es infrecuente la aparición de caries y si alguna vez aparecen, se debe única y exclusivamente al hecho de que alguien de la familia está dando al perro productos dulces o azucarados, un hecho que debe evitarse a toda costa por cuanto tiene otras implicaciones tanto o más serias para su salud.

    PRIMEROS SÍNTOMAS DE PROBLEMAS GINGIVALES:

    • Halitosis
    • Sarro de color amarillento o castaño
    • Ulceras bucales
    • Dientes sueltos o su falta
    • Salivación excesiva
    • Irritabilidad y/o comportamiento inestable (por dolor)
    • Encías inflamadas o sangrantes
    • Elegir masticar siempre por un solo (mismo) lado
    • Dejar caer comida al suelo, con frecuencia
    • Rechazo de la comida, incluso cuando existe apetencia

  • #1

    09/02/2010, 00:32

    Sofiita

    Agregar como amigo

    Registrado: 31/08/2009
    Posts: 284

    Hola Baudin, quería preguntarte:


    ¿De donde sacaste esa información?. Parece ser muy interesente el tema :D.

    Hay palabras que no las entiendo jeje.. menos mal que tengo una odontóloga en mi casa (mi mamá).

    Saludos,
  • #2

    09/02/2010, 00:32

    Sofiita

    Agregar como amigo

    Registrado: 31/08/2009
    Posts: 284

    #0 Todavía hoy son pocos los propietarios verdaderamente conscientes de la importancia de mantener los dientes y encías de sus perros en perfectas condiciones.
    Y sin embargo casi el 85% de los perros de dos años de edad, padecen algún tipo de problema relacionado con una mala higiene bucal, que a la larga puede llegar a causar otras complicaciones más o menos importantes de salud.

    Por increíble que nos pueda parecer, a la mayoría de nosotros, el mal aliento de los perros nos resulta algo “familiar” y que creemos que es intrínseco al animal. Tanto que pocas veces le prestamos atención... y a casi nadie se le ocurre que el perro pueda tener la necesidad de cepillarse los dientes, como hemos de hacer nosotros mismos a diario.

    En estado salvaje, unos dientes sanos y fuertes, bien desarrollados y perfectamente implantados sobre encías igualmente sanas y fuertes son esenciales para poder capturar a las presas, darles muerte y luego poder ingerirlas. La variedad de alimentos que el perro, en su hábitat natural, consume habitualmente y las distintas consistencias de estos (varios tipos de roedores y otras pequeñas presas, con sus distintos tipos de piel, textura de la carne y de la musculatura y tendones, tamaño de los huesos, etc., junto con bayas y otras frutas frescas, algo de hierba predigerida que encuentran en el estómago de algunas de esas presas, cáscaras de árboles y otros tipos de fibra...), son suficientes para mantener la boca sana y limpia. Aunque no es menos cierto que en ocasiones, al roer grandes huesos se pueden quebrar y partir algunas piezas dentales, especialmente las muelas carniceras o los dientes caninos y que ello casi siempre deriva en una infección dental, ciertamente dolorosa.

    PROBLEMAS DENTALES Y GINGIVALES

    Pero hoy en día, en su actual estado de domesticidad, los perros ya casi nunca disfrutan de la posibilidad de ingerir el tipo de alimento que comieron sus antepasados salvajes. Más bien tienen que contentarse con ingerir alimentos blandos (comida enlatada) que no necesitan masticar, o las croquetas de pienso seco, que tragan casi enteras o solo ligeramente masticadas. Alimentos que son muy cómodos de servir, pero que difieren enormemente de aquellos otros para los que su estructura bucal estaba inicialmente preparada y construida. Y es precisamente por ello por lo que en la actualidad un elevadísimo porcentaje de perros domésticos padecen, cada vez con más precocidad, de problemas dentales y gingivales que, por no ser detectados ni atendidos y solucionados a tiempo, acaban teniendo otra serie de consecuencias para su salud.

    No hemos de olvidar que la boca (dientes, lengua, encías y glándulas salivares) constituye la primera parte del sistema digestivo del perro. Y tampoco podemos menospreciar el hecho de que dientes, lengua y encías tienen mucho que decir, por su aspecto, sobre el estado general del perro.

    Cuando los dientes y las encías no desarrollan plenamente el cometido que les ha sido asignado en el proceso de la digestión, que es el de masticar suficientemente los alimentos que se ingieren, además de que esta resulta más lenta y difícil, ocurre que poco a poco se va depositando entre dientes y sobre las encías la denominada placa dental, que está compuesta fundamentalmente de bacterias (dos tercios de su composición), restos de partículas alimenticias y saliva.

    La sucesiva acumulación de varias capas de placa dental da lugar al denominado sarro dental, que acaba resultando en un proceso de deterioro de las encías que se conoce como gingivitis (inflamación de las encías, que acaban por ulcerarse), y que si no es tratada a tiempo termina por desencadenar una infección de mayor calado que ataca al diente y al hueso y que se conoce como periodontitis (inflamación del periodonto, la membrana que envuelve el diente). Esta tiene como consecuencia el debilitamiento de las encías, que no son entonces capaces de sostener con firmeza las piezas dentales, lo que acaba por causar su pérdida. Y, por si todo esto fuera poco, al estar los dientes inflamados y sueltos y las encías débiles, ulceradas e infectadas, los agentes bacterianos contenidos en el sarro, alcanzan rápidamente el torrente sanguíneo dando lugar a la multiplicación de estas bacterias en otras partes del organismo.

    LO QUE PUEDE Y DEBE EVITARSE

    No estamos pues hablando de un problema menor, sino de algo que puede y debe evitarse, para asegurar así el mayor bienestar del perro.

    En nuestras manos está procurarle al animal una óptima higiene dental, dado que en las actuales circunstancias será muy improbable que pueda instintivamente buscarse la forma de mantener limpia y sana su dentadura.

    Son varias las opciones que se nos ofrecen, si bien es cierto que alguna de ellas presenta un elevado nivel de controversia, todavía hoy, dado que son muchas las personas y los veterinarios que no ven con buenos ojos el que el perro pueda roer huesos, ni siquiera de gran tamaño, dado que cualquier esquirla o trozo que se trague puede causar otros problemas, como por ejemplo obstrucciones intestinales que tantas veces acaban teniendo que ser tratadas mediante cirugía.

    Es por ello por lo que quienes abogan por que el perro tenga la posibilidad de morder huesos de rodilla de vaca (nunca aquellos otros de conejo, liebre, cordero, pollo, pavo u otras aves que se astillan con gran facilidad y presentan un riesgo todavía mayor), admiten que es preferible que estos estén crudos por cuanto son más flexibles y menos susceptibles que partirse, o solo ligeramente cocidos, para evitar la posible transmisión de una Salmonellosis. Y quienes opinan que es esencial que los perros empiecen a familiarizarse con los grandes huesos cuando todavía son cachorros, pues está comprobado que es más fácil que habiendo aprendido de bien pequeños a manejarlos con cuidado, no corran riesgos en otras etapas de su vida, mientras que esos otros a los que se les presenta la oportunidad de roer su primer hueso en la etapa juvenil, adulta o senescente suelen ser los que, por ignorancia, se tragan trozos grandes de los que luego su sistema digestivo no es capaz de librarse adecuadamente.

    Otras posibilidades pasan por el empleo de pasta dental específicamente formulada para los perros y cepillos de dientes también diseñados para este menester, utilizados con una frecuencia semanal; y por el uso de juguetes y mordedores también específicamente concebidos y formulados para evitar la formación de placa dental o desprenderla cuando aún no haya adquirido la suficiente solidez que haga imposible su desprendimiento.

    Cuando nada de todo esto resulta ya efectivo, suele ser necesaria la intervención del Veterinario que practicará una limpieza de boca, muy similar a la que los dentistas nos realizan a nosotros. Y en algunos casos se hace incluso imprescindible sedar al animal y proceder a una limpieza en profundidad, para eliminar el sarro acumulado. Otras veces es incluso necesario intervenir quirúrgicamente sobre la raíz de uno o más dientes fracturados o astillados o a la extracción de ciertas piezas ya muy deterioradas. También es frecuente el empleo de antibióticos específicos para eliminar las infecciones gingivales y las úlceras bucales.

    Finalmente y como dato curioso, cabe mencionar que en los perros es infrecuente la aparición de caries y si alguna vez aparecen, se debe única y exclusivamente al hecho de que alguien de la familia está dando al perro productos dulces o azucarados, un hecho que debe evitarse a toda costa por cuanto tiene otras implicaciones tanto o más serias para su salud.

    PRIMEROS SÍNTOMAS DE PROBLEMAS GINGIVALES:

    • Halitosis
    • Sarro de color amarillento o castaño
    • Ulceras bucales
    • Dientes sueltos o su falta
    • Salivación excesiva
    • Irritabilidad y/o comportamiento inestable (por dolor)
    • Encías inflamadas o sangrantes
    • Elegir masticar siempre por un solo (mismo) lado
    • Dejar caer comida al suelo, con frecuencia
    • Rechazo de la comida, incluso cuando existe apetencia
  • #3

    09/02/2010, 09:31

    baudin

    Un articulo escrito hace bastantes años para una revista
  • #4

    09/02/2010, 13:26

    maria1

    Agregar como amigo

    Registrado: 10/01/2010
    Posts: 395

    Es genial la información, la Halitosis de Barry obligo a hacerle una limpieza por el veterinario con sedación, es dificil limpiarle la boca con cepillo y los productos antisarro no parece que eviten que le salga ¿dices que puedo darles huesos de verdad? Me da un poco de miedo, tienen una mandibula muy potente. Tambien me preocupa estar cada dos por tres con limpiezas por la sedación, da mucha peniña como se queda, muy tiradiño hasta que se recupera y Bety va por el mismo camino
  • #5

    09/02/2010, 13:31

    AndTheWolf1

    Agregar como amigo

    Registrado: 28/01/2010
    Posts: 2341

    gracias por dejar esta información!!!

    tengo varias dudas... veamos, sé que no se debedar huesos a los perros, y tampoco comida para humanos, en general, pero mi familia se empeña en darle huesos a mi perro :( y comida para nosotros... eso es muy malo? Normalmente los huesos suelen ser de churrasco o de pollo, alas y costillas, etc. siempre son sobras... los huesos no se los damos sin carne, como mi hermana y yo, limpiamos mal los huesos, al perro siempre se los llevamos con comida, y nunca aparecen rillados, sino sin la comida que iba en ellos. Bueno, lo cierto es que no se como formularte la preguta, porque si te pregunto como evitar que mi familia no haga eso, estariamos entrando en psicologia humana...

    Los huesos empezamos a darselos sobre cuando tenia 1 año, si o fue un poco mas, no me acuerdo... lo cierto es que no se que hacer... pero sobre su dentadura, no tiene nada malo, de momento claro... la veterianria siempre se alegra de lo sano que esta balto, aunque, de su salud, lo que mas me importa es su boca y los oidos, que me resulta imposible limpiarselos, y tengo entendido que se deben limpiar :( es muy malo que el perro tome estos alimentos que le proporcionamos? si es asi... no se como evitar que mi abuela le de nuestra comida mientras yo estoy en el colegio...
  • #6

    19/02/2010, 20:02

    AndTheWolf1

    Agregar como amigo

    Registrado: 28/01/2010
    Posts: 2341

    #0 Todavía hoy son pocos los propietarios verdaderamente conscientes de la importancia de mantener los dientes y encías de sus perros en perfectas condiciones.
    Y sin embargo casi el 85% de los perros de dos años de edad, padecen algún tipo de problema relacionado con una mala higiene bucal, que a la larga puede llegar a causar otras complicaciones más o menos importantes de salud.

    Por increíble que nos pueda parecer, a la mayoría de nosotros, el mal aliento de los perros nos resulta algo “familiar” y que creemos que es intrínseco al animal. Tanto que pocas veces le prestamos atención... y a casi nadie se le ocurre que el perro pueda tener la necesidad de cepillarse los dientes, como hemos de hacer nosotros mismos a diario.

    En estado salvaje, unos dientes sanos y fuertes, bien desarrollados y perfectamente implantados sobre encías igualmente sanas y fuertes son esenciales para poder capturar a las presas, darles muerte y luego poder ingerirlas. La variedad de alimentos que el perro, en su hábitat natural, consume habitualmente y las distintas consistencias de estos (varios tipos de roedores y otras pequeñas presas, con sus distintos tipos de piel, textura de la carne y de la musculatura y tendones, tamaño de los huesos, etc., junto con bayas y otras frutas frescas, algo de hierba predigerida que encuentran en el estómago de algunas de esas presas, cáscaras de árboles y otros tipos de fibra...), son suficientes para mantener la boca sana y limpia. Aunque no es menos cierto que en ocasiones, al roer grandes huesos se pueden quebrar y partir algunas piezas dentales, especialmente las muelas carniceras o los dientes caninos y que ello casi siempre deriva en una infección dental, ciertamente dolorosa.

    PROBLEMAS DENTALES Y GINGIVALES

    Pero hoy en día, en su actual estado de domesticidad, los perros ya casi nunca disfrutan de la posibilidad de ingerir el tipo de alimento que comieron sus antepasados salvajes. Más bien tienen que contentarse con ingerir alimentos blandos (comida enlatada) que no necesitan masticar, o las croquetas de pienso seco, que tragan casi enteras o solo ligeramente masticadas. Alimentos que son muy cómodos de servir, pero que difieren enormemente de aquellos otros para los que su estructura bucal estaba inicialmente preparada y construida. Y es precisamente por ello por lo que en la actualidad un elevadísimo porcentaje de perros domésticos padecen, cada vez con más precocidad, de problemas dentales y gingivales que, por no ser detectados ni atendidos y solucionados a tiempo, acaban teniendo otra serie de consecuencias para su salud.

    No hemos de olvidar que la boca (dientes, lengua, encías y glándulas salivares) constituye la primera parte del sistema digestivo del perro. Y tampoco podemos menospreciar el hecho de que dientes, lengua y encías tienen mucho que decir, por su aspecto, sobre el estado general del perro.

    Cuando los dientes y las encías no desarrollan plenamente el cometido que les ha sido asignado en el proceso de la digestión, que es el de masticar suficientemente los alimentos que se ingieren, además de que esta resulta más lenta y difícil, ocurre que poco a poco se va depositando entre dientes y sobre las encías la denominada placa dental, que está compuesta fundamentalmente de bacterias (dos tercios de su composición), restos de partículas alimenticias y saliva.

    La sucesiva acumulación de varias capas de placa dental da lugar al denominado sarro dental, que acaba resultando en un proceso de deterioro de las encías que se conoce como gingivitis (inflamación de las encías, que acaban por ulcerarse), y que si no es tratada a tiempo termina por desencadenar una infección de mayor calado que ataca al diente y al hueso y que se conoce como periodontitis (inflamación del periodonto, la membrana que envuelve el diente). Esta tiene como consecuencia el debilitamiento de las encías, que no son entonces capaces de sostener con firmeza las piezas dentales, lo que acaba por causar su pérdida. Y, por si todo esto fuera poco, al estar los dientes inflamados y sueltos y las encías débiles, ulceradas e infectadas, los agentes bacterianos contenidos en el sarro, alcanzan rápidamente el torrente sanguíneo dando lugar a la multiplicación de estas bacterias en otras partes del organismo.

    LO QUE PUEDE Y DEBE EVITARSE

    No estamos pues hablando de un problema menor, sino de algo que puede y debe evitarse, para asegurar así el mayor bienestar del perro.

    En nuestras manos está procurarle al animal una óptima higiene dental, dado que en las actuales circunstancias será muy improbable que pueda instintivamente buscarse la forma de mantener limpia y sana su dentadura.

    Son varias las opciones que se nos ofrecen, si bien es cierto que alguna de ellas presenta un elevado nivel de controversia, todavía hoy, dado que son muchas las personas y los veterinarios que no ven con buenos ojos el que el perro pueda roer huesos, ni siquiera de gran tamaño, dado que cualquier esquirla o trozo que se trague puede causar otros problemas, como por ejemplo obstrucciones intestinales que tantas veces acaban teniendo que ser tratadas mediante cirugía.

    Es por ello por lo que quienes abogan por que el perro tenga la posibilidad de morder huesos de rodilla de vaca (nunca aquellos otros de conejo, liebre, cordero, pollo, pavo u otras aves que se astillan con gran facilidad y presentan un riesgo todavía mayor), admiten que es preferible que estos estén crudos por cuanto son más flexibles y menos susceptibles que partirse, o solo ligeramente cocidos, para evitar la posible transmisión de una Salmonellosis. Y quienes opinan que es esencial que los perros empiecen a familiarizarse con los grandes huesos cuando todavía son cachorros, pues está comprobado que es más fácil que habiendo aprendido de bien pequeños a manejarlos con cuidado, no corran riesgos en otras etapas de su vida, mientras que esos otros a los que se les presenta la oportunidad de roer su primer hueso en la etapa juvenil, adulta o senescente suelen ser los que, por ignorancia, se tragan trozos grandes de los que luego su sistema digestivo no es capaz de librarse adecuadamente.

    Otras posibilidades pasan por el empleo de pasta dental específicamente formulada para los perros y cepillos de dientes también diseñados para este menester, utilizados con una frecuencia semanal; y por el uso de juguetes y mordedores también específicamente concebidos y formulados para evitar la formación de placa dental o desprenderla cuando aún no haya adquirido la suficiente solidez que haga imposible su desprendimiento.

    Cuando nada de todo esto resulta ya efectivo, suele ser necesaria la intervención del Veterinario que practicará una limpieza de boca, muy similar a la que los dentistas nos realizan a nosotros. Y en algunos casos se hace incluso imprescindible sedar al animal y proceder a una limpieza en profundidad, para eliminar el sarro acumulado. Otras veces es incluso necesario intervenir quirúrgicamente sobre la raíz de uno o más dientes fracturados o astillados o a la extracción de ciertas piezas ya muy deterioradas. También es frecuente el empleo de antibióticos específicos para eliminar las infecciones gingivales y las úlceras bucales.

    Finalmente y como dato curioso, cabe mencionar que en los perros es infrecuente la aparición de caries y si alguna vez aparecen, se debe única y exclusivamente al hecho de que alguien de la familia está dando al perro productos dulces o azucarados, un hecho que debe evitarse a toda costa por cuanto tiene otras implicaciones tanto o más serias para su salud.

    PRIMEROS SÍNTOMAS DE PROBLEMAS GINGIVALES:

    • Halitosis
    • Sarro de color amarillento o castaño
    • Ulceras bucales
    • Dientes sueltos o su falta
    • Salivación excesiva
    • Irritabilidad y/o comportamiento inestable (por dolor)
    • Encías inflamadas o sangrantes
    • Elegir masticar siempre por un solo (mismo) lado
    • Dejar caer comida al suelo, con frecuencia
    • Rechazo de la comida, incluso cuando existe apetencia
    hola!!! yo sigo esperando tu respuesta... por lo que se, el mal aliento, es un sintoma de problemas en la boca, el mio no tiene ni buen alineto, ni malo, pero solo un poquito me huele mal, no se si deberia oler si, es casi nada pero... y la veterinaria, las veces que le hizo revision no me dijo nada...
  • #7

    19/02/2010, 20:56

    baudin

    disculpas, no vi el post...darle huesos cocinados, no es buena idea por que al cocinarlos, le cambias la estructura molecular y al astillarse, su estomago puede no ser capaz dedisolverlos, aunque si llevais tiempo dandoselos, estara acostumbrado y n tendra problemas.

    El aliento de los perros, huele simpre un poco, aunque no me imagino metiendo la nariz dentro de la boca para verificarlo, lo que menciono es que si huele excesivamente mal, es señal de que hay algun problema, en ese caso, lo ideal es ir al veetrinario, por que una caries o un exceso de placa, basta para que un perro se transforme en un gremlin.
  • #8

    19/02/2010, 21:04

    AndTheWolf1

    Agregar como amigo

    Registrado: 28/01/2010
    Posts: 2341

    gracias por responder!! bueno, respecto al aliento, no creo que tenga ningun problema, gracias!

    los huesos se los llevamos dando desde que tiene la dentadura definitiva, y exactamente, no se que edad es... un año y medio creo, mas o menos

    bueno, otra vez gracias!!
  • #9

    07/10/2010, 09:18

    nanoylola

    hola soy la dueña de nano y me interesa mucho el tema ya que estoy planteandome la opcion de limpieza de dientes,pues a nano si que le veo el sarro y ademas tiene mal olor,va a cumplir 4 añitos en enero y el veterinario dice que es muy buena edad para hacerle la limpieza po lo demas esta super sano,pero tengo miedo a la anestecia,me gustaria que me aconsejarais de que hacer gracias
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