El parvovirus canino (CPV) es una de las enfermedades infecciosas más graves en cachorros no vacunados. Causa una enteritis hemorrgáca severa con alta mortalidad.
La vacunación es altamente efectiva. El protocolo incluye varias dosis en cachorros (a las 6-8, 10-12 y 14-16 semanas) y refuerzos anuales o trienales.
Es sintomático e intensivo: fluidoterapia, antieméticos, antibióticos profilcticos y tratamiento de las complicaciones. El diagnóstico precoz mejora el pronóstico.