Las tortugas acuáticas son animales que pueden vivir más de 30 años si se cuidan correctamente, y la alimentación es uno de los factores más decisivos para su longevidad y salud. El error más común es ofrecerles solo palitos o sticks comerciales, que aunque son prácticos, no cubren todas sus necesidades nutricionales.
La mayoría de las tortugas acuáticas domésticas en España son tortugas de Florida (Trachemys scripta elegans) o especies similares. Son omnívoras con tendencia carnívora de jóvenes y más herbívoras de adultas. En su hábitat natural comen peces, renacuajos, insectos acuáticos, plantas acuáticas, algas y carroña ocasional.
Proteína animal (imprescindible, especialmente en jóvenes):
Vegetación acuática y verduras (fundamental para adultos):
Sticks y pellets comerciales: Útiles como complemento, no como base única. Elige marcas de calidad (Reptomin, Mazuri Aquatic Turtle) que incluyan vitaminas y minerales.
Las tortugas jóvenes (menores de 2 años) crecen rápido y necesitan más proteína: aliméntalas a diario o cada dos días. Las tortugas adultas tienen un metabolismo más lento y con alimentarlas 3-4 veces por semana es suficiente. En invierno, si la temperatura del agua baja de 20°C, el metabolismo se ralentiza y pueden rechazar la comida: es normal.
Las tortugas acuáticas necesitan calcio para desarrollar un caparazón fuerte y vitamina D3 para absorberlo. Coloca siempre un bloque de calcio o sepia en el acuaterrario. La lámpara UVB es imprescindible y no puede sustituirse con ningún suplemento: es la única forma de que sinteticen vitamina D3 de forma natural. Sin UVB adecuado, la tortuga desarrollará enfermedad metabólica ósea (huesos blandos, caparazón deformado).
Las tortugas defecan mientras comen, lo que ensucia rápidamente el agua del acuario. Una práctica muy útil es alimentarlas en un recipiente aparte (un cubo o bandeja con agua) y devolver la tortuga al acuario una vez que ha comido. Esto reduce drásticamente la carga de trabajo del filtro y mantiene el agua más limpia durante más tiempo.